Testimonio de la forma en que vivían los pobres trabajadores
Charla con el Dr. Felipe Castro
Se vislumbran algunos estudiantes, tal vez están en busca de fragmentos de información que pueden encontrar sólo en el Archivo General de la Nación (AGN). Son apenas las 11:30, falta una hora para el comienzo del evento que se realizará en el auditorio de este lugar, el cual se llama “Fernando de Alva Ixtlixóchitl”. Además de los jóvenes que se ven rumbando en las instalaciones del Archivo, también se observan personas mayores, se nota la presencia del evento, el ambiente es muy tranquilo como tal vez es siempre dentro de lo que alguna vez fue una cárcel, claro esto mientras el archivo se encontraba en el centro histórico, antes de su pequeño cambio de lugar.El reloj ahora nos muestra el mediodía. Accedemos al auditorio, aún hay pocas personas, todavía estamos a media hora del comienzo de la charla que sostendrá el Dr. Felipe Castro, se afinan los últimos detalles. Antes de arrancar, el también editor de H-MÉXICO, grupo virtual sobre historia de México, reconoce a un pequeño grupo con el cual acude a charlar unos momentos, para poder desprenderse de los pocos nervios que sostenga. Poco a poco van llegando más personas y el auditorio se empieza a nutrir.
Llega la hora del inicio por fin, después de la larga espera todos los invitados están listos, así como Felipe Castro, la única que no ha podido asistir debido a alguna tarea que se le cruzó en el camino de la rutina es la Dra. Aurora Gómez Galvarriato, Directora General del AGN, pero esto no es ningún impedimento para que se efectúa el evento el cual, por cierto, se llama: “La vida cotidiana en la Real Casa de Moneda de México”, así que llega una suplente para presentar a nuestro expositor, el cual es maestro en historia y doctor en antropología por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), y nos sigue ilustrando con su gran y humilde currículum del personaje principal en el evento: miembro del Instituto de Investigaciones Históricas de la máxima casa de estudios. Ha sido profesor invitado en el Colegio de Michoacán y la Université de Toulouse; asimismo es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores.
Desde que le conceden la palabra a Felipe Castro nos deja en claro hacia qué tipo de personas se empeña en estudiar, claramente comenta que su intención no es la de conocer a las personas que siempre entran por enfrente a la casa de moneda, aquellos individuos que sólo conocen el oro o la plata, él se dedicara más hacia los que tienen que entrar por la puerta trasera o lateral, donde sólo ingresa el cobre, hierro, leña etc. Pero así como se interesa por estas personas también nos muestra los diferentes puestos que se ocupan en la casa de moneda, así como sus sistemas de producción los cuales son las hornazas, las cuales nos reproducen monedas macuquinas, y también aclara que la familia Alemán en realidad son los maestros fundidores de la casa.
En plena plática el Dr. Felipe Castro nos muestra varios testimonios que dieron su trabajo en la casa de moneda, uno de ellos es Juan Fuentes, un operario molinero, en 1806, el cual perdió una mano laborando ahí: “En todo este tiempo no he dado que decir de mi persona, y he procurado cumplir exactamente con mi obligación”.
Todo era urgente en el trabajo en la casa de moneda, a veces los trabajadores dormían en la misma sala de trabajo, aunque también nos avisa Felipe que el san lunes, el 25 % de trabajadores se presentaban en estado de ebriedad, debido a la gran cantidad de cantinas y vinaterías que se encontraban alrededor de la casa.
La mayoría de trabajadores eran españoles, ya que tenían prestigio de servir al rey, aunque la mayoría eran de baja condición. Aquí es cuando nuestro anfitrión nos muestra la estadística de cómo se encuentra la estructura de los trabajadores dentro de la casa de la moneda:
Españoles 57%, indios 23%, castas 12%, y mulatos, negros 8%.
El salario que tenían estos trabajadores rondaba entre cinco y ocho reales semanales, dinero el cual la mayoría gastaba en apuestas, peleas de gallos, o en la lotería. Estos trabajadores tenían a su familia en condiciones bastante pobres y sus mujeres iban a quejarse a la casa de moneda, algunas pidiendo el sueldo de sus maridos ya que éstos, sólo lo gastaban en la suerte y en las cantinas.
Por último Castro Gutiérrez. Nos muestra una estadística de los padecimientos médicos que se contraían en esa casa de moneda:
Respiratorias 23%, Sífilis 13%, Hepáticas 21%, neurológicas 12%, traumas o lesiones 21% y otras enfermedades 10%.
Los operarios envejecían muy pronto, después de dedicar 15, 20 o 30 años los que más podían aguantar ese tipo de condiciones, después sólo les quedaba la opción de andar mendigando en la calle para poder subsistir. En la casa de moneda no jubilaban a los trabajadores.
Son las 14 horas con 15 minutos, termina la charla y pasamos a la sesión de preguntas y respuestas.
Se le otorgó un reconocimiento al Dr. Felipe Castro por parte del AGN, y se termina el evento en medio de una gran cantidad de aplausos por parte del auditorio que recordó la forma de vida de la casa de moneda, recinto que sólo durante un periodo de tres meses en el año 1815 cerró sus puertas. 


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