lunes, 30 de agosto de 2010

Arte y Cultura en la Alameda Central


La Alameda Central además de ser uno de los parques más emblemáticos y antiguos de México, es un centro de recreación y esparcimiento en el cual podemos encontrar manifestaciones artísticas y culturales como la pintura, la escultura, los músicos regalando armonía en cada rincón e incluso cómicos y actores representando alguna obra de teatro.

Caminar en la alameda en pleno año del bicentenario representa una actividad rica en anécdotas, en historias, hay veces en que solo dan ganas de caminar y dejar de pensar en muchas cosas que nos tienen presionados, de distraerse y poder relajarse un poco, éste es un lugar que puede ayudar, es un espacio en que cualquier escritor podría encontrar la inspiración de mil historias diferentes.


Tocar música para darle final a mi vida

Don Federico, un trompetista de 72 años, ha elegido este espacio para conseguir de una manera digna pasar los últimos años de su vida, llevando su música a los rincones de este gran parque en el cual ha encontrado el lugar adecuado para realizar estas actividades, pues es de las cosas más emblemáticas y tradicionales de la Alameda.



Él está afiliado al sindicato de música por lo que ha tenido la libertad de expresarse aquí sin tener que dar parte a algún coyote, pero la situación para él como para los demás artistas ha ido en decadencia debido al incremento en la competencia, desencadenada por la falta de empleos formales.

Actualmente en este sitio las personas que se dedican a realizar una actividad de este tipo (cultural o artístico) son alrededor de entre 80 y 100, las cuales han buscado horarios entre ellos para que la plaza no esté saturada y haya público para cada una de estas actividades.

Un ejemplo de esto es el performace que raliza un jóven universitario que asiste a la explanada de la Alamde Central para enviar un mensaje de paz, en momentos de violencia, representado una "estatua viviente", y así poder solventar sus gastos esolares. Aquí los artístas, jóvenes en su mayoría, han puesto días y horarios respecto a sus actividades para no chocar y generar una mayor ganancia.




Dentro de la Alameda hay espacios que con el paso de los años han sido asignados a estas actividades, podemos ver enfrente del palacio de Bellas Artes cómicos para adultos los fines de semana o en las dos explanadas principales a los músicos tocar. En la periferia junto a avenida Juárez encontramos a los músicos solitarios, como los trompetistas, saxofonistas, violinistas o trovadores.

En lo que es la asignación de lugares no ha existido una formula básica ni tampoco se ha generado un mapa o algo asi, "es cosa que con el tiempo" -como nos lo mencionó uno de los artistas- "ha ido ocurriendo, uno se pone donde hay lugar y después la gente solita llega a buscarte porque le gusta tu trabajo”

Las ganancias de las expresiones artísticas en la Alameda son el sustento de las personas que ahí trabajan, pues eso es su trabajo, ellos han tenido además del gusto por la actividad que realizan, la necesidad de generar ingresos para mantenerse, en casos aislados estos ingresos contribuyen a la manutención de una familia, pero estos casos son difíciles de encontrar.

Las marchas y plantones genera para estos artistas una pérdida de más de la mitad de sus ganancias al día pues un día de marcha la gente se aleja del centro, las horas perdidas van de una a tres dependiendo cual sea la marcha.

Pintores también se colocan dentro del perímetro de la Alameda Central para ofrecer sus trabajos. Una pintura al óleo de don Francisco cuesta entre mil 300 o mil 500 pesos, este señor tiene su espacio en el pequeño bazar de artesanías que se ha colocado a un costado del monumento a Betowen. Francisco ha estado pintando desde hace más de 30 años en este sitio, lugar en donde más que los óleos o las pinturas en pastel se dedica a hacer dibujos a lápiz que son los más elegidos, por la economía, entre los visitantes.
 
El artista cuenta con una memoria increíble sobre el paso del tiempo en lo que es la Alameda, pues entre cerrando sus ojos comenzó a relatar que ya no hay tantos árboles como los de antes, el amor para él ha cambiado, “las parejas ya no se aman como antes, ahora se apretujan nada más en las banquitas, antes los novios caminaban por el parque, compraban rosas y comían helados. Si me preguntarán si me gustaba más el México de antes que el de ahora no dudaría en decirles que el de antes, siempre fue mejor”

Abrazado a sus recuerdos Francisco nos muestra en sus retratos también el paso del tiempo, a las figuras importantes de antes y de ahora, podemos ver a María Félix, a Cantinflas, a Pedro Infante y del otro lado vemos a Shakira a Vicente Fox, al Peje. Como en sus pinturas también en su rostro se ve el paso del tiempo y en sus ojos se refleja la añoranza de los viejos tiempos.

La Alameda es el parque más antiguo de la ciudad de México, el Virrey Luis de Velasco fue quien ordenó se creara un paseo para darle belleza a la ciudad y que a la vez fuera lugar de recreo de sus habitantes, de tal modo se sembraron un gran número de álamos en el límite oriente de la entonces joven ciudad virreinal, pero vieron que se tardaban mucho en crecer y los tuvieron que retirar y en su lugar sembraron fresnos y sauces, pero aun así se le quedó el nombre de alameda por todos aquellos álamos que intentaron sembrar alguna vez.

Cuentan las historias urbanas que en la alameda encuentras al amor de tu vida o al menos un ligue, pues en su interior fluyen entrelazadas con el arte y la cultura miles de historias que van tejiendo la vida de este gran parque.


domingo, 22 de agosto de 2010

Entrevista con el Dr. Felipe Castro

  •  ¿Cuál es su opinión de la situación laboral actual en distintos sectores?

Yo por norma hablo de lo que sé, no de lo que solamente me preguntan, si me preguntas sobre la situación laboral en la campaña, allí cabe mucho. De lo contemporáneo me preocupa ampliamente pero que no tengo una opinión formal.



  • ¿Podría tomarse como una equiparación lo que sucedía anteriormente y de lo que sucede ahora?

No, son cosas muy diferentes, en La Casa de la Moneda Nacional hay leyes laborales, hay un sindicato, derechos, no creo que sea comparable realmente.



  • ¿Qué representa para usted el estudio y el enfoque de la vida cotidiana en general?

No solamente es saber cómo ocurrieron las cosas, que también es un propósito del historiador puesto que somos curiosos, queremos entender, saber y conocer. Pero también me parece que la parte institucional, como leyes, reglamentos y ordenanzas no explica el funcionamiento de una institución, hay que comprenderlo desde dentro, cómo se adaptaban las reglas, cómo funcionaban en lo concreto, qué negociación hacían los trabajadores con los jefes, la manera en que los hombres vivían, habitaban, pensaban, su espacio y muchas veces se puede ver que eso influye e incide en la producción formal. Digamos para comprender como se hacían las monedas, la calidad o los defectos, hay que entender a quiénes las fabricaban.



  • ¿Cómo se sintió al conocer toda esta información que usted desconocía? ¿Cómo fue el descubrimiento?

Bueno es fascinante, porque desde luego mas allá de la motivación científica siempre hay un interés personal y los trabajadores de la casa de moneda son particularmente curiosos, interesantes, fascinantes, como ejemplo de trabajador de la época, de hombres de la época, de la forma en que viven, se divierten, conviven, actúan como padres, como esposos, esto nos da un retrato muy vivo de la época.

  • ¿De dónde surge el interés por investigar lo sucio y convivir con los trabajadores así de esta manera; no sólo entrar por la puerta frontal?

Bueno siempre he trabajado Historia Social, digamos inicialmente trabajé en artesanos del gremio, después me fui con indígenas, me dediqué unos ocho o diez años a estudiar los Tarascos en Michoacán, luego volví de una manera circular para ver los indios en las ciudades, pudimos sacar un libro colectivo sobre eso y luego trabajé esto en particular. Todo un sentido para mi volver al entorno de la Historia Social urbana.



  • ¿Cómo va el sitio H-México?, ¿le gusta el área del internet como una forma de difundir la historia?

Sí, me parece que es un medio muy importante para llevar la historia fuera de la academia. Ahora, para el sitio H-México, en sí yo esperaría que fuera más de lo que es. Para mí nunca fue la intensión que fuese un sitio de noticias o de avisos, puesto que quería que fuese una comunidad de historiadores que se reúne, encuentra, discute y comunica por este medio. Es algo que llevará su tiempo.



  • ¿Podría hablar un poco de su proyecto de migración y población en el norte?

Bueno, es que durante mucho tiempo trabajé en Michoacán, en particular en la población indígena y me interesaba en particular la forma en la que emigran a las ciudades, se establecen en ellas, aprenden español, al rato comienzan a vestir, a divertirse y a comportarse igual que los mestizos, demás plebe urbana. Coordiné, en este sentido, un seminario con varios investigadores y varios estudiantes de posgrado, hicimos un coloquio y el resultado de estas sesiones va a salir publicado próximamente, espero a finales de este año.



sábado, 21 de agosto de 2010

¿Quién es el Dr. Felipe Castro Gutiérrez?

• Doctor en Antropología, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM


• Editor de H-MÉXICO, grupo virtual sobre historia de México

• Maestro en Historia y Doctor en Antropología por la UNAM

• Miembro del Instituto de Investigaciones Históricas de la máxima casa de estudios.

• Ha sido profesor invitado en el Colegio de Michoacán y la Université de Toulouse.

• Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores.

Reconocimientos

• Premio Mejor Artículo Novohispano, otorgado por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas por “Luis de Castilleja y Puruata: un noble de “mano poderosa” entre dos épocas del gobierno indígena”, en Estudios de Historia Novohispana, 2009

Docencia

• Cátedra México, Maestría en América Latina, Institut Pluridisciplinaires pour les Études sur l'Amérique Latine, Université de Toulouse, 2008

• Profesor de la asignatura Edad Media en Europa, licencuatura en Historia, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

• Tutor del Posgrado en Historia, UNAM

Publicaciones recientes

Libros

• Los indios y las ciudades de Nueva España (coord.), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, (en prensa)

Capítulos en libros

• “Rituales de desafío: resistencias del pasado, ambigüedades del presente”, Rethinking Histories of Resistance in Brazil and Mexico, Manchester, University of Manchester (en prensa).

• En coautoría con Cristina Monzón García, “El lenguaje del poder: conceptos tarascos en torno a la autoridad”, en Símbolos de poder en Mesoamérica, coordinación de Guilhem Olivier, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto de Investigaciones Antropológicas, 2008, p. 31-46 (Serie Culturas Mesoamericanas, 5).

Artículos en revistas

• “Salud, enfermedad y socorro mutuo en la Real Casa de Moneda de México”, Historia social, n. 63, junio de 2009

• “Les villes et les quartiers d´indiens au Mexique colonial”, Cahiers d'Histoire de l'Amérique Coloniale, Reims, Université de Reims, n. 4 (en prensa).

• “La colonización del pasado: Pénjamo y la memoria del poblamiento de las fronteras novohispanas”, Fronteras de la Historia, Colombia, n. 11, 2006.

• "San Pedro Atlapulco y la Real Casa de Moneda: las vicisitudes de una empresa comunitaria", en Historia Mexicana, v. LVII, n. 3, p. 669-720, 2008.

• "Luis de Castilleja y Puruata: un noble de 'mano poderosa' entre dos épocas del gobierno indígena", en Estudios de Historia Novohispana, n. 37, julio-diciembre de 2007, p. 17-50.

Proyectos de investigación

• Migración, poblamiento y gobierno indígena de Michoacán colonial

• Trabajo y tecnología en la Real Casa de Moneda de la ciudad de México

La Casa de Moneda de México

Los Ensayadores



Uno de los oficios de la Real Casa de Moneda de la ciudad de México era el de ensayador, quien se ocupaba de “ensayar” o comprobar con varios procesos técnicos la ley o porcentaje de plata y oro del metal que traían los productores, así como certificar la moneda posteriormente acuñada.

La labor era importante tanto para el introductor de la plata como para el gobierno y el público, que requerían de una moneda confiable, con una ley siempre uniforme. Por esta razón, todas las monedas debían incluir la inicial o signo del ensayador, para que en todo momento pudiera comprobarse el buen desempeño de su oficio. El cargo implicaba conocimientos técnicos (requería el equivalente de un examen profesional para recibir el título) y conllevaba una gran responsabilidad, porque un error podía tener gravísimas consecuencias fiscales y comerciales. Por esta razón, aunque técnicamente era un trabajador manual, era considerado como persona de alta jerarquía. Es por tanto un caso muy inusual, en una cultura que colocaba por encima de todo el trabajo puramente intelectual.

Antes de 1732, el ensayador no fue un funcionario asalariado del rey. Por el contrario, el oficio era parte de los cargos “vendibles y renunciables”, que cualquier persona podía adquirir en remate público. El provecho consistía en un porcentaje de los derechos de “braceaje” o procesamiento de la moneda que debía pagar el introductor. Las sumas necesarias para adquirir el oficio podían ser muy elevadas, pero también lo eran los beneficios que, además, bajo ciertas condiciones podían heredarse o aun venderse a terceros.

Un caso muy claro es el de Melchor de Cuéllar, un oriundo de Cádiz que casó con una acaudalada sevillana, Mariana de Aguilar Niño. En México se dedicó al comercio de la grana y otros productos en Veracruz, prosperó y llegó a participar en el lucrativo tráfico de la “Nao” o Galeón de Manila, que llevaba mercancías a Filipinas y, por vía de esta colonia española, a los distintos mercados del Lejano Oriente. Adquirió un cargo de regidor en el ayuntamiento de Puebla y en 1610 compró los oficios de ensayador y fundidor de la Casa de Moneda (que por entonces iban juntos) en 140 000 pesos. De aquí obtuvo ingresos que iban de los 10 a los 14000 pesos anuales, de manera que podría decirse que había sido una buena inversión. En 1622, el conjunto de su fortuna ascendía a 400.300 pesos, lo cual lo colocaba en el selecto grupo de la oligarquía novohispana.

Junto con su esposa, Cuéllar fue patrono del Colegio Seminario de Nuestra Señora de Santa Ana, de la Compañía de Jesús, en la ciudad de México, con un fondo de 100 000 pesos. Era muy devoto de los carmelitas, lo cual lo llevó a ser asimismo el patrono de la fundación del convento de esta orden en el Santo Desierto de los Leones, cerca de la capital virreinal. Con el fin de dejarles una renta segura, en 1636 les hizo cesión de los oficios de ensayador y fundidor. Los carmelitas los tuvieron en posesión, ejerciéndolo mediante “tenientes” o sustitutos con lo cuales hacían arreglos particulares, hasta 1732.

En justo agradecimiento, los religiosos dieron sepultura a Cuéllar en su convento. Cuando en 1801 decidieron trasladarse a Tenancingo, se llevaron los restos fúnebres de su fundador. Una escultura de madera estofada que lo representa, en actitud orante, se encuentra en el frontón de una capilla lateral. Esto permite conocer que llevaba coraza y gorguera de encaje, además de un gran bigote y barbita, muy a la moda de la época. El mismo agradecimiento puede apreciarse en la obra de fray Juan de Jesús María, Epistolario espiritual para personas de diferentes estados, compuesto por el padre prior del sagrado yermo de Nuestra Señora del Carmen de los descalzos de la Nueva España (Uclés, 1623), dedicada a Cuéllar.

Don Melchor tampoco se olvidó de Cádiz, su tierra natal, donde fundó un patronato para jóvenes doncellas. Fue este patronato el que financió la construcción de una suntuosa custodia de plata destinada a la catedral, que se sacaba solo una vez al año, en la procesión de Corpus Christi.


Enfermedades de los trabajadores de la Real Casa de Moneda de México


La Casa de Moneda novohispana ha recibido mucho interés de parte de los historiadores, pero poco se ha escrito sobre quienes producían sus casi míticas riquezas. Por otro lado, existe una abundante bibliografía sobre enfermedades epidémicas (como el mortífero matlazahuatl, la viruela y el sarampión), pero en cambio los padecimientos endémicos y laborales han sido citados casi incidentalmente.

La conjunción de ambos temas es muy pertinente, dado que los trabajadores de la ceca trabajaban en condiciones insalubres (derivados, por ejemplo, de los gases que se producían en la fundición, o la manipulación del “solimán” o cloruro mercúrico) y riesgosas, porque operaban prensas, molinos y cuchillas, en un ambiente casi industrial, de producción en serie. También, desde luego, había ocasionalmente riñas entre hombres vigorosos, que tenían a mano mucha herramientas que podían convertirse en armas improvisadas. De todo esto se derivaba la predominancia de enfermedades pulmonares, hepáticas (típicas de intoxicación crónica), y de frecuentes traumatismos o lesiones. Los expedientes también proporcionan datos de interés sobre la vida cotidiana de los operarios: existía un buen número de enfermos por padecimientos venéreos, como sífilis y gonorrea.



La casa de moneda y su vida cotidiana

Testimonio de la forma en que vivían los pobres trabajadores

Charla con el Dr. Felipe Castro



Se vislumbran algunos estudiantes, tal vez están en busca de fragmentos de información que pueden encontrar sólo en el Archivo General de la Nación (AGN). Son apenas las 11:30, falta una hora para el comienzo del evento que se realizará en el auditorio de este lugar, el cual se llama “Fernando de Alva Ixtlixóchitl”. Además de los jóvenes que se ven rumbando en las instalaciones del Archivo, también se observan personas mayores, se nota la presencia del evento, el ambiente es muy tranquilo como tal vez es siempre dentro de lo que alguna vez fue una cárcel, claro esto mientras el archivo se encontraba en el centro histórico, antes de su pequeño cambio de lugar.

El reloj ahora nos muestra el mediodía. Accedemos al auditorio, aún hay pocas personas, todavía estamos a media hora del comienzo de la charla que sostendrá el Dr. Felipe Castro, se afinan los últimos detalles. Antes de arrancar, el también editor de H-MÉXICO, grupo virtual sobre historia de México, reconoce a un pequeño grupo con el cual acude a charlar unos momentos, para poder desprenderse de los pocos nervios que sostenga. Poco a poco van llegando más personas y el auditorio se empieza a nutrir.

Llega la hora del inicio por fin, después de la larga espera todos los invitados están listos, así como Felipe Castro, la única que no ha podido asistir debido a alguna tarea que se le cruzó en el camino de la rutina es la Dra. Aurora Gómez Galvarriato, Directora General del AGN, pero esto no es ningún impedimento para que se efectúa el evento el cual, por cierto, se llama: “La vida cotidiana en la Real Casa de Moneda de México”, así que llega una suplente para presentar a nuestro expositor, el cual es maestro en historia y doctor en antropología por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), y nos sigue ilustrando con su gran y humilde currículum del personaje principal en el evento: miembro del Instituto de Investigaciones Históricas de la máxima casa de estudios. Ha sido profesor invitado en el Colegio de Michoacán y la Université de Toulouse; asimismo es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores.

Desde que le conceden la palabra a Felipe Castro nos deja en claro hacia qué tipo de personas se empeña en estudiar, claramente comenta que su intención no es la de conocer a las personas que siempre entran por enfrente a la casa de moneda, aquellos individuos que sólo conocen el oro o la plata, él se dedicara más hacia los que tienen que entrar por la puerta trasera o lateral, donde sólo ingresa el cobre, hierro, leña etc. Pero así como se interesa por estas personas también nos muestra los diferentes puestos que se ocupan en la casa de moneda, así como sus sistemas de producción los cuales son las hornazas, las cuales nos reproducen monedas macuquinas, y también aclara que la familia Alemán en realidad son los maestros fundidores de la casa.

En plena plática el Dr. Felipe Castro nos muestra varios testimonios que dieron su trabajo en la casa de moneda, uno de ellos es Juan Fuentes, un operario molinero, en 1806, el cual perdió una mano laborando ahí: “En todo este tiempo no he dado que decir de mi persona, y he procurado cumplir exactamente con mi obligación”.

Todo era urgente en el trabajo en la casa de moneda, a veces los trabajadores dormían en la misma sala de trabajo, aunque también nos avisa Felipe que el san lunes, el 25 % de trabajadores se presentaban en estado de ebriedad, debido a la gran cantidad de cantinas y vinaterías que se encontraban alrededor de la casa.


La mayoría de trabajadores eran españoles, ya que tenían prestigio de servir al rey, aunque la mayoría eran de baja condición. Aquí es cuando nuestro anfitrión nos muestra la estadística de cómo se encuentra la estructura de los trabajadores dentro de la casa de la moneda:

Españoles 57%, indios 23%, castas 12%, y mulatos, negros 8%.

El salario que tenían estos trabajadores rondaba entre cinco y ocho reales semanales, dinero el cual la mayoría gastaba en apuestas, peleas de gallos, o en la lotería. Estos trabajadores tenían a su familia en condiciones bastante pobres y sus mujeres iban a quejarse a la casa de moneda, algunas pidiendo el sueldo de sus maridos ya que éstos, sólo lo gastaban en la suerte y en las cantinas.

Por último Castro Gutiérrez. Nos muestra una estadística de los padecimientos médicos que se contraían en esa casa de moneda:

Respiratorias 23%, Sífilis 13%, Hepáticas 21%, neurológicas 12%, traumas o lesiones 21% y otras enfermedades 10%.

Los operarios envejecían muy pronto, después de dedicar 15, 20 o 30 años los que más podían aguantar ese tipo de condiciones, después sólo les quedaba la opción de andar mendigando en la calle para poder subsistir. En la casa de moneda no jubilaban a los trabajadores.

Son las 14 horas con 15 minutos, termina la charla y pasamos a la sesión de preguntas y respuestas.

Se le otorgó un reconocimiento al Dr. Felipe Castro por parte del AGN, y se termina el evento en medio de una gran cantidad de aplausos por parte del auditorio que recordó la forma de vida de la casa de moneda, recinto que sólo durante un periodo de tres meses en el año 1815 cerró sus puertas.