1.- ¿De dónde surge su interés por inmiscuirse en el mundo literario?
- Viene básicamente de un grupo de amigos que tuve en la preparatoria, todos con intereses en las humanidades, básicamente todos terminamos estudiando carreras afines, alguno historia otro relaciones internacionales, otro politólogo, sociólogo, yo me fui por la literatura, por las letras. El teatro entonces fue ese asunto generacional, intereses afines, ver cine, pasarnos libros, ver teatro en un momento en que uno está como esponja, básicamente es eso.
Y después algunas influencias, en este primer momento de algunos profesores, concretamente Manuel Quijas, Rodrigo Páez. En aquel entonces, que fueron piezas claves en afinidades con el asunto literario y las humanidades decidí estudiar letras hispánicas en la U.N.A.M. a la par que iba estudiando teatro en el C.U.T. (Centro Universitario de Teatro) y allí me encontré a un grupo de maestros que terminaron de definir mi vocación y supe que eso era lo que quería.
2.- ¿La dramaturgia la estudió en paralelo con las letras?
- No en realidad, yo tome algunos talleres de cuento, de ensayo, redacción en la Casa del Lago y bueno no tome poesía, escribí algo de poesía pero no estaba muy definido mi género. En realidad yo definí la dramaturgia en el momento que entré al C.U.T. Encontré que tenía cierta facilidad para el diálogo, que tenía eso que De la Parra llama “la herida psíquica”, que te había otros ” yos” embutiendo en mi interior, que podía hacer la esquizofrenia del diálogo con otros, y lo fui descubriendo de manera muy rápida a la par que iba estudiando actuación, y que entré a un taller con Juan Tovar, y que fue un asesor muy generoso en mi formación, entonces en realidad de manera mucho más consistente y rápida. También porque bueno, muy pronto se llevó una obra que había escrito a escena y pues de allí ya no paré.
Posteriormente por mi formación académica en letras y de más se me dio el ensayo; he practicado también digamos novela, tengo ganas de volver a ese género, relatos, pero son relatos teatrales, tengo por allí algún proyecto de cuentos, pero bueno mi fuerte, o lo que ha sido de manera más consistentemente explorado es el teatro.
3-¿El teatro tiene alguna función social?
-Yo creo que el teatro, de todos los géneros, es el que tiene una mayor vocación pública, creo que prácticamente todas la formas de escritura la tienen, pero el teatro se debe finalmente a la relación del espectáculo con el espectador, entonces en ese sentido es muy claro lo que uno está buscando, en la medida en la que escribes estás pensando en el efecto que causa en el espectador, en qué estética estás buscando, en qué estrategia narrativa, qué relación espectáculo- espectador te propones. De allí digamos, pensar en ideas de compromiso, en ideas sociales y demás yo creo que bueno ese ya es otro plano. Creo que finalmente el teatro no cumple un papel de redención social por así decirlo, el teatro problematiza, el teatro en el mejor de los sentidos cambia al espectador pero lo cambia interiormente y posiblemente en su visión política o en su visión social pero no necesariamente en el sentido del teatro que apela a la acción directa, a la acción pública o a la acción política. Descreo de aquellos dramaturgos que por la sinceridad del tema con el que trabajan piensan que allí está la bondad de su teatro, creo que antes que eso están las herramientas del oficio, del lenguaje, la manera de estructurar, la manera de armar así hacer teatro.
4.- ¿Como surge la idea de crear Ediciones El Milagro? ¿A qué necesidad responde?
-Mira, tiene ya 18 años prácticamente Ediciones El Milagro, por un lado yo tenía ese interés, hablé con un amigo mío, en aquel entonces Juan Roberto Pliego, que fue editor de Nexos, apareció en mi camino, Pablo Moya, él era amigo de la gente que en ese momento había fundado El Milagro. Lolita Figueroa, Lorena Mata, Daniel Giménez Cacho, y bueno se dio de pronto la posibilidad real que obedecía en ese momento a la necesidad finalmente de ponernos en contacto con nuestros contemporáneos.
Yo veía que manejábamos los materiales de obras traducidas, prácticamente las manejábamos en fotocopia, nos venían de Argentina y de España, y la mayoría de ellas eran incestos donde sentías la copia de la copia de la copia, las notas que había hecho alguien y se fotocopiaba los cortes que le hicieron para “equis” puesta en escena, entonces bueno, se nos antojó en medio de que sí obedecía a una necesidad, pero gradualmente fuimos cobrando conciencia, primero está ese impulso de querer publicar como cuando haces una revista, que también tuve mi debilidad al respecto en la Facultad de Filosofía y Letras, y dijimos de pronto “bueno hagamos una editorial”, con una alta dosis de inconsciencia, que sólo así se hace, porque es tan difícil que tienes que ser un insensato para francamente echarte al ruedo con algo así.
El asunto es que vivíamos un desierto editorial hace 20 años, las universidades eran prácticamente los únicos centros donde se publicaba teatro, y bueno, encontró su nicho(Ediciones El Milagro); se volvió también creo yo una editorial emblemática en el país y en habla hispana. Finalmente entonces, ahora que miro hacia atrás, pues sí respondió a una necesidad, y en el camino halló su sentido, que fue finalmente proporcionarle a la gente de teatro, a los amantes del teatro, y a todos aquellos que les interesa leer teatro o teorizar sobre el mismo, un espacio de pensamiento, un espacio de crítica, un lugar para establecer confrontación de ideas y de estéticas.
5.- ¿Cuáles son las condiciones para que un actor, un escritor o un dramaturgo colabore o forme parte de Ediciones El Milagro?
-Bueno mira, tenemos nosotros un consejo editorial que decide respecto a los contenidos, son varias líneas sobre las que trabajamos. Básicamente en el terreno del teatro extranjero buscamos autores de alguna manera canónicos, no obstante no sean conocidos en el habla hispana pero que sí tengan una solidez importante en su propia tradición, esto de alguna manera limita, en muchos sentidos a veces a autores jóvenes y demás que pueden tener una calidad importante pero que la obra todavía no adquiere ese rango, lo hacemos en este sentido porque es una inversión muy fuerte.
Entonces nos importa que finalmente responda también a intereses de la escena mexicana. Por donde sí tenemos riesgos va desde nuestras colecciones dedicadas a jóvenes que son las de teatro emergente hasta los autores consagrados en el teatro mexicano, y en este sentido es amplio el margen de posibilidades generacionales que retrata El Milagro, el asunto está en nuestras limitaciones presupuestales que siempre son muchas, entonces la cola es grande pero ahí vamos, en teatro emergente ya cumpliremos los 15 títulos dedicadas a nuevas generaciones y poco a poco iremos abarcando más, en ese sentido nos interesa que sea también El Milagro una plataforma de nuevas voces para el teatro mexicano.
6.- Hablando un poco en esta cuestión económica y de financiamiento ¿Cómo se sostiene ediciones el milagro?
-Es difícil, por un lado nuestra propia distribución genera alrededor de un 30% de los fondos de la editorial y el resto viene de coediciones. Hay una parte también, alrededor de un 25% que viene de fondos que da el Bar Milán, que es digamos un poco la gallina de los huevos de oro en todo el proyecto del milagro, nutre al teatro, nutre a las ediciones; y el resto son coediciones con quien se deje, aquí hemos tenido muy buenos socios a lo largo de nuestra historia, la D.G.P. (Distribuidora General de Publicaciones), en los últimos tiempos ya no hacemos nada con la D.G.P. porque cambiaron totalmente su política sobre las editoriales independientes, pero con algunas editoriales de los estados seguimos colaborando, y bueno pues batallando para tratar de escalar más títulos cada año.
7.- Ya para concluir; me gustaría que platicara acerca de los estira y afloja que han tenido en estos 18 años, los problemas, algunos triunfos importantes.
-Bueno mira de todo tipo, problemas, casi cerrar la editorial por pleitos entre socios, cambio de unos, salida de otros, llegada de otro socio, bueno los avatares de la vida. Aquí lo importante que creo ha sido un proyecto también que a refrendando amistades que tienen largo rato, amistades que se juntan a trabajar, que bueno finalmente en los peores momentos llegamos a decirnos “bueno que se acabe El Milagro”, pero seguimos llevándonos bien, de esta manera sobrevivieron ambas cosas, tanto la amistad como el trabajo.
Momentos buenos, de pronto haber publicado autores como Ximena Escalante, o Flavio González Melo, y que de pronto un productor teatral los ve y les dice van a escena y les va de maravilla; momentos donde tradujimos al español a un nobel a Jaun Sheui Dian; una semana de teatro francés que también fue memorable, en fin varias cosas que se han podido hacer con Ediciones El Milagro, y a la fecha es un proyecto que nos a implicado mucho sacrificio a Pablo Moya y a mí, que nos ha unido más en nuestra amistad, nuestra sociedad, y le vemos mucho sentido a lo que logramos hacer , a ver para cuanto más nos da gas lo que ya se hizo.
-Seguramente tendrá muchos años más de vida.
-Esperemos que si
-Le agradezco mucho la entrevista
-No, gracias a ti.

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