viernes, 10 de septiembre de 2010

Orígenes de la Alameda Central

La Alameda Central es uno de los parques con más tradición y antigüedad en la Ciudad de México. Se le dio el nombre de alameda porque anteriormente abundaban los álamos que, con el tiempo, fueron sustituidos por fresnos.

El parque lo mandó a construir el virrey Luis de Velasco en 1593, para que la nueva sociedad novohispana contara con una zona de recreo. Entonces, el perímetro del parque era más reducido que ahora. En el límite oeste de la Alameda se encontraba una plazoleta conocida como el Quemadero, porque allí se quemaba a los reos a nombre de la inquisición.

Pero no todo el tiempo colonial se mantuvo la Alameda como paseo exclusivo de la aristocracia, ya que hubo tiempos en los que el descuido y abandono de las autoridades llegó a ser tal que el lugar se convirtió en basurero y refugio de malvivientes.

Hacia 1791, el virrey Revillagigedo mandó a desaparecer la plazoleta el Quemadero y extendió los límites de la misma hasta las dimensiones actuales; sin embargo, prohibió la entrada a quien no fuese calzado y vestido con "decencia". Para cumplir con tal medida, se colocó un enrejado de madera color verde. No fue sino hasta 1868 cuando el gobierno liberal mandó a eliminar dichas bardas y se taparon las acequias que circundaban el parque. Finalmente, en 1892, se le dotó de luz eléctrica.

Desde 1825, la Alameda fue escenario de las celebraciones de la Independencia Nacional, además, existen anécdotas históricas relacionadas con este parque: en 1846 el dictador Santa Anna mandó a llenar una de sus fuentes con sangría para que todo el pueblo bebiera a su salud. Y en 1867, el presidente Benito Juárez brindó en las mesas que se dispusieron en la Alameda luego de su triunfo sobre el Imperio de Maximiliano.

Actualmente la gente acude a la Alameda para disfrutar de sus jardines o para asistir a los diversos espectáculos que ahí se presentan.

La Alameda ofrece algo distinto cada día pero es especialmente bulliciosa durante los fines de semana. En la temporada navideña luce muy hermosa, ya que se adorna e ilumina profusamente y la gente la visita con más frecuencia. Además, este parque tiene su propio recinto cultural, el Museo de la Alameda, que custodia el mural "Sueño de una tarde de domingo en la Alameda" de Diego Rivera.

Esculturas

Así se convirtió en el parque de más tradición en la ciudad por sus numerosas obras de arte y es considerado como un museo al aire libre. Con trazo arquitectónico están bien distribuidos sus jardines, andadores y monumentos, destacando el Hemiciclo a Benito Juárez, donde se ubicaba el Pabellón Morisco, trasladado en los primeros años del siglo XX a la Alameda de Santa María la Ribera.



Otra escultura tallada en bronce es la conocida como Gladiador con espada, representa a un guerrero con gorro frigio que empuña una espada. Esta se localiza al poniente del Hemiciclo.



Junto está la obra en bronce de Jesús F. Contreras, llamada Malgré Tout 117 y que representa a una mujer desnuda encadenada y tirada al suelo. El original en mármol se encuentra en el Museo Nacional de Arte.

La Vida y la Paz es otra obra de Antonio Álvarez Portugal, elaborada en 1988 en el tronco de un árbol muerto, donde una mujer desnuda abraza el tronco y remata en una paloma estilizada.

“Desespoir”, obra de Agustín Ocampo, es una escultura en bronce de una mujer desnuda. El original es de mármol y se encuentra en el Museo Nacional de Arte. En la avenida Juárez esquina con Doctor Mora hay otra escultura de una mujer desnuda reclinada, de tipo griego con pectoral, cuyo autor se desconoce.

Las Fuentes de Caritas se ubican una en cada esquina de la Alameda, es una planta mixtilínea de brocal almohadillado y al centro pedestal con talantes adosados; bajo el tazón, caras por donde fluye el agua.

Una de las principales estatuas es la Fuente de Mercurio, obra de Juan de Bolonia, trabajada en bronce y representa a la usanza clásica con alas o talares en las sandalias y yelmo. Porta su báculo de serpientes.

En la parte norte, al centro, se ubica un pedestal tableado con ménsula y hojas de acanto que sostiene una gran copa adornada con festones y hojas que se repite en varios lugares de la Alameda.

Otra de las fuentes importantes es La Primavera, cuyo elemento principal es la estatua femenina con cántaro apoyada sobre una columna estriada y adornada con conchas. Junto se ubica la estatua femenina La Victoria, que en la mano derecha lleva un plato y en la izquierda flores.

La fuente de Neptuno y los Tritones es obra de Walter Dubray, hecha en 1857. Es circular y al centro tiene la estatua en bronce de Neptuno sentado en una concha y portando un tridente. Un par de peces funcionan como surtidores.

La Fuente de las Américas se ubica precisamente en el centro de la Alameda. Fue hecha en 1853, de planta mixtilínea que presenta un conjunto escultórico integrado por cuatro tritones infantiles en la base, sobre una tortuga, pedestal y doble plato. El elemento principal es una estatua femenina de torso desnudo, obra de Valdosinc.



Además del kiosco octagonal y la Madona con flores en las manos, está la Pareja de Aguadoras, obra del escultor Sauvegau, y son dos mujeres alrededor de una fuentecilla con sendas vasijas.




En la Fuente de Venus, obra de Marthain Moreau, se yergue una escultura femenina de bronce sobre una venera de angelitos y tritones a sus pies. Cerca, está la Venus con una paloma en sus manos y un manto.

El monumento a Beethoven , que data de 1921, fue trabajado en bronce por el escultor Goldenbench. En el pedestal, a media altura, la cara del músico alemán y en lo alto un hombre en actitud suplicante a los pies de un ángel.


Por último, en la esquina norte se encuentra en un árbol muerto la escultura La Paz: un hombre con cinturón en forma de estrella, y en su base simplemente se lee: “Josué 87”.