- ¿Cuál es su opinión de la situación laboral actual en distintos sectores?
Yo por norma hablo de lo que sé, no de lo que solamente me preguntan, si me preguntas sobre la situación laboral en la campaña, allí cabe mucho. De lo contemporáneo me preocupa ampliamente pero que no tengo una opinión formal.
- ¿Podría tomarse como una equiparación lo que sucedía anteriormente y de lo que sucede ahora?
No, son cosas muy diferentes, en La Casa de la Moneda Nacional hay leyes laborales, hay un sindicato, derechos, no creo que sea comparable realmente.
- ¿Qué representa para usted el estudio y el enfoque de la vida cotidiana en general?
No solamente es saber cómo ocurrieron las cosas, que también es un propósito del historiador puesto que somos curiosos, queremos entender, saber y conocer. Pero también me parece que la parte institucional, como leyes, reglamentos y ordenanzas no explica el funcionamiento de una institución, hay que comprenderlo desde dentro, cómo se adaptaban las reglas, cómo funcionaban en lo concreto, qué negociación hacían los trabajadores con los jefes, la manera en que los hombres vivían, habitaban, pensaban, su espacio y muchas veces se puede ver que eso influye e incide en la producción formal. Digamos para comprender como se hacían las monedas, la calidad o los defectos, hay que entender a quiénes las fabricaban.
- ¿Cómo se sintió al conocer toda esta información que usted desconocía? ¿Cómo fue el descubrimiento?
Bueno es fascinante, porque desde luego mas allá de la motivación científica siempre hay un interés personal y los trabajadores de la casa de moneda son particularmente curiosos, interesantes, fascinantes, como ejemplo de trabajador de la época, de hombres de la época, de la forma en que viven, se divierten, conviven, actúan como padres, como esposos, esto nos da un retrato muy vivo de la época.
- ¿De dónde surge el interés por investigar lo sucio y convivir con los trabajadores así de esta manera; no sólo entrar por la puerta frontal?
Bueno siempre he trabajado Historia Social, digamos inicialmente trabajé en artesanos del gremio, después me fui con indígenas, me dediqué unos ocho o diez años a estudiar los Tarascos en Michoacán, luego volví de una manera circular para ver los indios en las ciudades, pudimos sacar un libro colectivo sobre eso y luego trabajé esto en particular. Todo un sentido para mi volver al entorno de la Historia Social urbana.
- ¿Cómo va el sitio H-México?, ¿le gusta el área del internet como una forma de difundir la historia?
Sí, me parece que es un medio muy importante para llevar la historia fuera de la academia. Ahora, para el sitio H-México, en sí yo esperaría que fuera más de lo que es. Para mí nunca fue la intensión que fuese un sitio de noticias o de avisos, puesto que quería que fuese una comunidad de historiadores que se reúne, encuentra, discute y comunica por este medio. Es algo que llevará su tiempo.
- ¿Podría hablar un poco de su proyecto de migración y población en el norte?
Bueno, es que durante mucho tiempo trabajé en Michoacán, en particular en la población indígena y me interesaba en particular la forma en la que emigran a las ciudades, se establecen en ellas, aprenden español, al rato comienzan a vestir, a divertirse y a comportarse igual que los mestizos, demás plebe urbana. Coordiné, en este sentido, un seminario con varios investigadores y varios estudiantes de posgrado, hicimos un coloquio y el resultado de estas sesiones va a salir publicado próximamente, espero a finales de este año.
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